Mis mañanas son inolvidables y me encargo de repartirlas por todas partes.
Las dejaré aquí para siempre y las llevaré puestas hasta el final del camino.
Será que en la infancia la felicidad se mide con la vara correcta, será que mi alegría la empiezo a construir con retazos de estos pequeños momentos que mi hija me regala, será lo que será pero...pido a la vida de estas mañanas cada noche que me duermo.
Ameneciendo - Primeros minutos: Mi hija se despertó y se le rompieron las medias del colegio, le di otro par pero inmediatamente me pidió una tijera. Así, proyectó un reciclaje de un objeto deshechable para usar un guante sin dedos con el que estuvo todo el día.
Ameneciendo - Segundos minutos: Ya vestida en el desayuno, recordó la invitación de su amiga y con una alegría inmensa me sacudió la cabeza diciendo...."Mamá, el jueves voy a ver a mi ahijado!!!" (su ahijado es Ernesto el gato siames de su amiga), yo sorprendida respondí "Ay hija...cómo vas a hacer la madrina de un gato!", y ella con cara de obviedad me dijo, "Acaso no soy la hermana de Lenny?" (Lenny es nuestra tortuga, cuya prima se llamaba Kravitz...pero ya no está entre nosotras, que descanse en paz)
Ya más avanzado el amanecer: Terminó el desayuno y empezó a cantar (Música del tema "Gloria" de Donna Summer:

