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domingo, 27 de enero de 2008

Moviendo el tiempo I

¿Será la edad?...hace rato que veo moverse el tiempo, cuando puedo lo atrapo y lo meto adentro de una cocktelera y...saco buenos tragos!!! otras veces, son un poco amargos pero de esos ya no bebo, ni siquiera los convido.

Hoy prefiero los buenos tiempos...los que todavía me sacueden el corazón y la cabeza. Y hago el esfuerzo, porque me cuesta, y recuerdo...esos raros peinados nuevos, que supieron mostrarme al amor después del amor y me llevaron a rodar la vida intensamente, recordándome con esos jeans nevados pidiendo un gancia a mis 18, armando mujercitas en el baño de mi abuela rodeando el espejo, levantando el jopo con agua y jabón...mis amigas y yo, eligiendo el By deep o el Jordache, los lunares o el flúo para ir a parar a algún boliche que me llevara a otra Dimensión o me trasladara a una New York City imaginaria, o me agarrara desprevenida en el City Hall de la vida, o quizás...me hiciera actuar en Le Theatre mi mejor papel...y del trago caen pedacitos de esa vida y cuando los bebo me vuelvo a preguntar...¿será la edad?...

martes, 6 de noviembre de 2007

¿Te acordas que soñaste?

Sigo de reciclaje porque realmente mis musas se tomaron vacaciones.
Este fue mi sueño más nítido y más perdurable. No fue recurrernte. Solo duro segundos muy valiosos de mi vida...

El 1 de agosto de 1997 me desperté feliz. Esa mañana la guardé para siempre.
Esa noche tuve el sueño más hermoso de mi vida...podría tener miles de interpretaciones freudianas, lacanianas, sistémicas o como quieran llamarlas, yo simplemente me quedo con lo que sentí.
Si hoy cierro los ojos todavía recuerdo ese sueño que se filtro desde alguna de esas grietas que nuestra mente nos permite ver más allá de nuestro inconciente...quizás transmitidas desde nuestra alma.
Esa noche aprendí a volar. Volaba sobre un lago con mi hermana mayor de la mano. Nuestras imágenes se reflejaban en el agua iluminada por una luna inmensamente redonda. La brisa era fresca y se volaba nuestro pelo. Me solté de su mano y cada una en paralelo seguía su ruta aérea. En esos interminables segundos que dura un sueño, lograba mejorar mi vuelo cada vez mas, subía y bajaba hasta rozar con la punta de mis dedos el agua. Logré elevarme hasta la punta de los árboles que aparecían dejando atrás ese lago recto que nos había reflejado. Llegaba a una ciudad muy iluminada y despacio bajé y solo me encontré con miles de pequeños y grandes círculos de luz que al tocarlos hacían chispas. A mi hermana la perdí, siguió volando quizás, quién sabe.Me desperté con una enorme felicidad, varios segundos me duró la sensación de haber volado, ya despierta creí realmente que había aprendido a volar y como un chico con juguete nuevo o como una madre que despierta luego de haber dado a luz a su hijo, me sentí llena de alegría por saber volar.
Y...como solo fue un sueño, solo me ha quedado la agradable sensación que creo yo, tienen las aves al volar, todavía después de diez años si cierro mis ojos percibo el vuelo y su brisa...y me dejo llevar por el viento que me sigue inspirando.

¿Te acordás que soñaste?

Aclaración: cuando escribi esto había viento, ahora no veo las hojas moverse. ¿Estados hormonales?...(buen título para proximo post, volvio una musa...)

domingo, 4 de noviembre de 2007

¿Querés que te ANTIayude?

Refritando con oliva...y basada en el gran filósofo Peto Menahem y su teoría Antiayúdica, me puse a escribir esto.
La filosofía Antiayúdica se define como vivir cabeza abajo, haciendo la vertical, o sea: dados vuelta (por el paco, por algún cigarrito o naturalmente). El concepto más importante para esta filosofia es proclamar que "No hay otra forma de vivir que no sea estando mal".
Según Menahem, 3 de las 8 claves de la antiayuda son:

NO ALCANCE NINGUNA META. Repita: No puedo, no puedo, no puedo. Lo primero es desterrar las grandes metas. Olvídese de ser el mejor o destacarse en algo (no puedo, no puedo, no puedo). Después deshágase de las metas más cercanas. ¿Qué casa, qué auto ni qué perro? (no puedo, no puedo). Y finalmente de las más cotidianas: afeitarse, lavarse los dientes o cambiarse de ropa.
VAYA A MENOS. ¿Por qué a más? ¿Más de qué? ¿Más que quién? Nada bueno nace del esfuerzo, créame.
DEPRÍMASE. Si sigue todos los ejercicios antiayúdicos no le va a costar mucho. Atrévase a mirar la vida con estos anteojos. ¿De qué se ríe toda esa gente? ¿No le parece que está un poco sobrevaluada la alegría? (de esto sabe mucho la Sra. Bruja Maruja).

Con el fin último de antiayudar a quien pase por aquí, quise profundizar más esta teóría y he aqui mis consejos:

1. VICTIMÍCESE: Échele la culpa a todo el mundo. Repita: "Yo no los voté, ni siquiera fui a votar". Repita también: "nadie me entiende, nadie me escucha" (eso hagalo cuando está en silencio y esté aceptando todo tal cual es). Insista: "pero si yo hice todo lo que él/ella quería" (eso hágalo mirándose al espejo y viéndose clonado por él/ella, es decir, habiendo dejado de ser usted mismo para transformarse en el otro). Dígase: "Como voy a bajar de peso si voy al kiosco por una barrita de cereales light y me ponen un alfajor chorreando dulce de leche en una foto y así viva...

2. DEJE TODO PARA MAÑANA: para qué hacerlo hoy si lo puede hacer mañana. Postergue todo. No vaya hoy al gimnasio, vaya mañana. No vaya a correr hoy que hay sol, si va a salir el sol otro día. No ahorre hoy, gástese todo, total el mes que viene cobra de nuevo. No llame hoy a su mamá, total seguro que le reprocha que ayer no la llamó. No deje de fumar, déjelo para el lunes y el lunes postérguelo para el próximo lunes, total hay tantos lunes por delante...Si le aumentaron el sueldo a todos menos a ud. utilice el primer concepto echandole la culpa al tarado de su jefe y no hable con él hoy, hágalo mañana. Deje que la vida se le pase...

3. DECEPCIÓNESE: continuamente espere más de todo. Ponga más expectativas en todos sus objetivos. Utilice todos los métodos para creer que nadie puede superarlo en nada. Los resultados serán magníficos, verá que todos los días se frustra un poco más y como esa es la idea...si lo logra, decepciónese.

4. APÉGUESE: haga propio todo lo que está a su alcance. Trate todo el tiempo de poseer lo que pasa por delante de sus ojos. Aferrese a todo. Luego verá que cada cosa desapareció, se esfumó porque no hay nada que sea permanente. Ni usted mismo es permanente, ni siquiera usted es de su propiedad, agárrese fuerte de todo...

5. OBSTACULíZECE: trate de ponerse delante suyo todas las trabas posibles para no avanzar. Quedese ahí donde no quiere estar. No salga nunca de ese círculo. Métase bien adentro del rollo para quedar bien atrapado y bloqueado. No se dé cuenta de nada, hágase el boludo con usted mismo...

Cualquier semejanza con SU realidad es pura coincidencia.
NO SE ANIME A NADA: no asuma riesgos, no intente nada, no antiayude a nadie, ni se le ocurra dar algun consejo antiayúdico en sus comentarios...ahora ojo, la antiayuda tambien se basa en LLEVARLE LA CONTRA A TODO EL MUNDO...

martes, 23 de octubre de 2007

¿Te acordas cuándo eramos chicos?

Mi abuela le tenía cariño, no sentía miedo. Siempre decía pobre hombre. Yo no entendía como podía sentir cariño por un señor gordo todo sucio, disfrazado de caballero del medioevo con botas de gomas.
Abuela, le decía, Don Marco está loco.

Yo por Don Marco sentía una mezcla de miedo e intriga. Doña Isabel, sí me daba lástima con tantas arrugas en su cara, su disfraz de ama de casa desarreglada, desordenada y cansada, con sus pañuelos de colores en la cabeza, barría la vereda todos los días varias veces, mientras su perrito negro andaba de una esquina a la otra sin parar. Para mi, este matrimonio era todo un misterio.
Todas las tardes Don Marco se paraba en el borde del cordón con una pipa hecha por él mismo fabricada con un trozo de manguera y un vasito de madera, fumaba su tabaco (creo que también era hecho en casa, tenía un olor bastante particular).
Se paraba en el borde del cordón y miraba hacia la vereda de enfrente, como si estuviera mojando sus pies en la orilla del mar, mirando el horizonte. Siempre me preguntaba qué vería realmente, se quedaba allí parado dos o tres horas.
Cada vez que daba una vuelta a la manzana con mi bici y pasaba por su puerta, yo miraba de reojo tratando de descubrir algo más de su traje hecho con sus propias manos. A veces llegaba a ver un alfiler de gancho hecha con una hebilla de su mujer, el alfiler unía un trozo de su chaleco de cuerina de sillón negro con el ojal, un agujerito cortado a cuchillo.
Otras veces descubría que su cinturón estaba hecho con la correa de alguna persiana que él no tenía y vaya a saber de dónde las sacaba.
Alguna vez llegué a ver sus botamangas dobladas hacia arriba y sostenidas con broches de la ropa. Eso que suelen hacer los ciclistas para que no se le enganchen los pantalones con los pedales, pero Don Marco no pedaleaba, solo iba hasta la orilla de ese mar, también hecho por él mismo. Quizás subía los pantalones para que el agua de ese mar hecho por él, no los mojara...

En una de esas vueltas en bici miré dentro de su casa, supuse que allí deberían existir un montón de artefactos fantásticos, pero no, no llegue nunca a ver nada, solo su cómico coche negro, un peugeot 404 que alguna vez había sido su herramienta de trabajo, su taxi. Creo que desde el último viaje que había hecho nunca más movió el auto, es que descubrí que había pastito crecido en sus ruedas. Y por lo que intuyo de ese viaje nunca regresó, pues, lo ùltimo tragicómico que supe de él es que estaba intentando adelgazar y que había descubierto un método muy interesante...se pinchaba su gran barriga con un alfiler para desinflarse.
Don Marco ya no está más (no fue el alfiler, sino la vejez la que se deshizo de él), ni su casa, ni su Peugeot 404, ni Doña Isabel, ni el perrito negro...solo queda una estampa de él en mi memoria de infancia. Solo es un recuerdo, que recuerdo desde que era chica...

Vos...¿te acordas cuando eramos chicos?

miércoles, 3 de octubre de 2007

¿Baja?¿Sube?

En 12 segundos dentro de un cubículo de 0.70 m2 pueden ocurrir una variedad de situaciones incómodas. Estos no son más que hechos que me han ocurrido a mi, pero estoy segura que mas de uno/a ha sido víctima de situaciones parecidas.
Aquí van algunos relatos acontecidos dentro del aparato que permite ahorrarte amplios esfuerzos cuesta arriba...el ascensor.

Si tenés la maldita suerte de viajar acompañado, pueden surgir una diversidad de hechos que incómoda a cada uno de los pasajeros:
- el interminable silencio que deja oír hasta la respiración del otro
- la horrible necesidad de mirar al otro sin ser visto
- la búsqueda masiva del visor que te permite saber cuántos pisos te faltan para concluir el interminable pero brevísimo viaje
- la exploración en el bolso para encontrar la llave dejando caer cierto objeto femenino (un tampón, por ejemplo)
- el deseo que baje primero el otro para relajarnos y poder disfrutar del viaje más distendidos
- respirar el perfume mas encantador del mundo o la colonia más asquerosa que revuelve tus tripas en tan breve lapso.

Si tenías la suerte de ir sola en el ascensor, también pueden pasarte sucesos bochornosos:
- justo se abre la puerta para que aborde un nuevo pasajero, cuando estabas a punto de repasar la línea del delineador de ojos o lo que es peor, de explotar el grano mala onda que acabas de descubrir en el espejo del patético cubículo
- la maldita parada en el quinto para que suba la arpía de la vecina que tocó el timbre varias veces para que dejés de mojarle el balcón cuando regas las plantas
- se abre la puerta y descubris a los próximos pasajeros apretando sus bocas como si fuera la despedida hacia el más allá
- sube el perrito alzado con tu vecino y se menea en tu pierna como si fueras la perra más caliente
- el mismo perrito al día siguiente te clava el hocico ahí justo ahí

Bochorno para el que espera deseperadamente:
- llegas a tu piso y te recibe la vecina en paños menores creyendo que eras alguien más.

Estas no han sido más que breves situaciones incómodas rescatadas del repentino olvido que sufrimos al descender o ascender en 12 segundos en un cubículo de 0.70 m2.
La pregunta ...¿Baja? - ¿Sube?: INFALTABLES.